Me acaba de llamar por teléfono mi simpático editor.
-"De acuerdo, de acuerdo, tiene usted razón, le traté de forma algo brusca el otro día"-me ha dicho-"pero es que no me soluciona mis problemas,Conde, no me los soluciona,.....y encima he de aguantar sus impertinencias de artista orgulloso".
-"Yo no soy un artista orgulloso excepto para editores cobardes como usted"-le he contestado-"...si no logra ocuparse de encontrarle una salida a mis obras ya me dirá para que me sirve usted a mi, así que estamos empatados".
-"...Muy bien hombre, muy bien, ya veo que las dificultades económicas no han hecho que retroceda usted ni un solo paso en sus pretensiones,...me las tengo que ver con un idealista".
-"bien sabe que sí, querido, lo que son ideas no me faltan".
-"¡¡Sí!!,..pero con tantas ideas en la cabeza se ha olvidado usted de ir llevando a la práctica alguna de ellas en forma de novela".
-"¡¡ Oh !!,¡muy ingenioso señor editor!, me sorprende usted, recién levantado,..¿sugiere que soy incapaz de escribir una novela?".
-"¡¡No,no,no!!,¡ por el amor de dios!,...a lo mejor el problema es que a fuerza de alimentarse poco y mal no le quedan a usted energías para transportarla desde su domicilio en las afueras hasta mi despacho,..¡¡ pero habérnosla mandado por correo, hombre!!".
-"¡vaya!, nos hemos levantado guasones,...le repito que no he escrito una novela larga por que no hay más que contar que lo que he contado, y punto.Pero, ahora que me sugiere esto de llevar más a la práctica mis ideas, se me ocurre que quizá deba ir pensando en buscar nuevos campos de aplicación para mi ingenio, alejados de la literatura,..¡¡ el asesinato, por ejemplo!!",(...aquí he dado por concluida la conversación, dando un terrible golpe al teléfono).
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